24. jun., 2019

Homicidio imprudente, Homicidio y Asesinato

La calificación va en función de la mala leche con la que se ejecuta. Si “ha sido sin querer”, es imprudente. Por eso la pena no va más allá de los 4 años de prisión, porque se intenta conjugar lo fatídico del resultado con la levedad del dolo en la acción. Pero la imprudencia tiene grados, ya que no es lo mismo cargarse a alguien dándole un puñetazo que le provoca una mala caída y se desnuca, que si vas a 150 km/h pedo perdido por una carretera secundaria, de noche y sin carné (podría ser dolo eventual).

Si el hecho se ejecuta conscientemente, buscando el resultado de muerte, es un homicidio. Aquí la pena puede llegar a los 15 años de prisión, aunque podría agravarse si la víctima es menor.

La pena máxima tiene lugar cuando es un asesinato. Para que sea calificado como tal es preciso que concurra alguna de estas circunstancias:

Alevosía.

Precio, promesa o recompensa.

Ensañamiento.

Para procurar otro delito o evitar que le pillen.

 

De lo que se trata es de ver que el Código Penal gradúa la pena en función de la gravedad de la acción, pues el resultado es el mismo.